domingo, 12 de diciembre de 2021

 

Relato: La casa de la bruja del Carvajal

Era una tarde fría y solitaria, veníamos del colegio hablando de todo lo que nos había ocurrido durante el día, cansados y todavía con un poco más de 15 minutos de trayecto para llegar a nuestro hogar pero riéndonos de como a Luis le sacaron los libros de la maleta por irse a coquetear con Nancy la muchacha más popular y más bonita del salón. Cuando estábamos en plena carcajada, nos detuvimos de sopetón porque Jairo nos dijo: ¡Esperen! Miren lo que está pasando en frente de la casa de la bruja, todos nos detuvimos a observar por un momento y podemos ver a la policía a mucha comitiva en el jardín lleno de enredaderas y plantas secas de aquel lúgubre lugar, una casa alta con portones de acero, con la madera casi cayéndose a pedazos de la humedad, con unos ventanales llenos de suciedad pero con la suficiente claridad para ver de afuera para adentro y de adentro para afuera.

En la escena Doña Rosa, la dueña de la panadería estaba muerta de los nervios y prendida en llanto, relatando a la policía lo que había visto, una anciana de más o menos 80 años meciéndose en una silla, estaba al otro lado de los portones de acero con dos perros negros de raza criolla pero más grandes que un Pastor Alemán y con los ojos rojos como la sangre, luego de que todos los que nos encontrábamos allí escucháramos esa descripción, nos iríamos desconcertados, asustados, con ganas de correr pero al mismo tiempo de segur escuchando lo que Doña Rosa estaba hablando con la policía, que de hecho, en vez de ser una confesión secreta y confidencial, más bien era una vocería, ya que ella hablaba muy fuerte, para que todos acucháramos y no pasaríamos nunca más por allí. Ella siguió contando, que se detuvo frente a esta casa porque escucho la voz de su hijo Armando, quien había fallecido en un accidente hacia seis meses atrás, cuando volteo a la casa le pareció ver la sombra de su difunto primogénito, pero cuando agudizo la vista vio a la anciana través de la ventana levantarse de la mecedora acompañada de sus temibles perros  hacía el otro lado de la habitación para alcanzar una especie de olla gigante y de allí sacar lo que parecía ser la cabeza de una persona, Doña Rosa decía que en ese momento ahogo un grito porque cuando se disponía a correr la anciana volteo a verla con una mirada burlona y luego escucho que su hijo Armando gritaba y le decía: “La bruja me maldijo y me mato mamá”, fue en ese momento en el que Doña Rosa salió despavorida para pasar la avenida y correr a sus casa para llamar a la policía. 

Cuando el relato termino, muchos de los vecinos se acercaron a decir que también habían experimentado acontecimientos similares al pasar por ese lugar y que definitivamente alguien vivía allí, cuando la policía dio por finalizadas las declaraciones se dispusieron a entrar para verificar los hechos, tumbaron la puerta e hicieron una inspección a la vivienda, pero luego de unos 20 minutos salieron a decirnos que esa casa llevaba alrededor de 15 años deshabitada, por lo que todos los vecinos no tuvieron más remedio que irse a sus casas con un mal sabor de boca y enojados por haber sido llamados locos y desocupados por las autoridades. Teresa, Luis, Jairo y yo Miguel nos fuimos cuando todo paso a nuestra casa pero no sin antes darle una última mirada a la casa de la bruja, y en ese preciso instante nos topamos con la mirada aterradora de la anciana meciéndose en su silla con sus canes llenos de rabia botando espuma por la boca y con una sonrisa burlona, en ese instante corrimos y corrimos hasta llegar a nuestra casa a contarle todo a nuestra madre, quien nos dijo: “Mijitos, encomiéndense a nuestro señor y a la virgencita cada vez que pasen por ahí y verán que nada me les puede hacer nada porque ellos los protegen todo el tiempo” Nuestra madre era muy devota, pero a pesar de su recomendación no podíamos con la curiosidad de saber si realmente alguien vivía allí o con el miedo de que nos podía pasar algo, ya que todos los días debíamos pasar por ahí para irnos al colegio y para devolvernos de allá a la casa.

Al día siguiente tuvimos que salir más tarde del colegio ya que nos estaban haciendo exámenes finales para podernos graduar y como estudiábamos en la tarde, ese día no salimos a las 4 pm como de costumbre sino a las 7 pm. Ya estaba muy oscuro a pesar de que no era tan tarde, y en menos de nada ya estábamos pasando por el frente de la casa de la bruja, empezamos a burlarnos de la situación, Jairo y Luis empezaron a echar piedras a los ventanales de la casa mientras Teresa muerta del miedo nos decía que nos fuéramos ya para la casa, yo solo me reía de lo que hacían mis dos hermanos, cuando de repente los portones de acero se abrieron de la nada dejando ver  a los perros con ojos rojos y espuma en la boca preparados para mordernos sin compasión. Teresa empezó a llorar desconsolada y nosotros a gritar ayuda, pero todo estaba tan solo que nadie escuchaba, de repente aparece la anciana en su mecedora con ojos vacíos y asesinos diciéndonos: “Las brujas si existimos, así que váyanse o los hecho a la olla y los quemó vivos”, luego de esa advertencia se cerraron los portones. Yo estaba en un estado de shock, fui despertado por Luis que me grataba que corriéramos a avisarle a nuestros papás y a la policía. Íbamos llegando a la casa cuando un vecino se nos acerca a decirnos que si podía acompañarnos para poder hablar sobre lo ocurrido, una vez en la casa nuestra madre nos puso a rezar el rosario para calmarnos y posteriormente llamaron a las autoridades para contar lo ocurrido. Nuestro vecino declaro que presencio lo ocurrido y que también había percibido olores peculiares cuando pasaba por allí y que una mañana vio el cadáver de un gato pequeño, dicho esto la policía dijo que hablaría con el alcalde de la localidad para un inspección más a profundidad y poder gestionar la demolición de sitio porque se podría tratar de bandas criminales o de una secta. Pasaron los meses pero la casa no había sido demolida o allanada, por lo cual cada persona que pasaba por allí lo hacía corriendo se armaban grupos grandes para poder cruzar con tranquilidad.

En 1990, luego de que la policía encontrara evidencia de rituales y de cadáveres de animales, dieron la orden de demoler la casa, limpiar el lugar y hacer un edificio para el bien público ósea para ofrecer un tipo de servicio a la comunidad. No obstante los vecinos siguen diciendo que cuando pasan por allí sienten que alguien los observa o sienten la energía demasiado pesada.

Por mi parte siento que todo fue parte de habladurías y leyendas urbanas, y lo ocurrido ese día y los demás acontecimientos  fue alguien o un grupo de desocupados que nos quería asustar para sentir satisfacción y no había sido una bruja como todos dicen, porque esas no existen.

 



 

 

 

 

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