Relato:
La casa de la bruja del Carvajal
Era una tarde fría y solitaria, veníamos del colegio hablando de todo lo
que nos había ocurrido durante el día, cansados y todavía con un poco más de 15
minutos de trayecto para llegar a nuestro hogar pero riéndonos de como a Luis
le sacaron los libros de la maleta por irse a coquetear con Nancy la muchacha
más popular y más bonita del salón. Cuando estábamos en plena carcajada, nos
detuvimos de sopetón porque Jairo nos dijo: ¡Esperen! Miren lo que está pasando
en frente de la casa de la bruja, todos nos detuvimos a observar por un momento
y podemos ver a la policía a mucha comitiva en el jardín lleno de enredaderas y
plantas secas de aquel lúgubre lugar, una casa alta con portones de acero, con
la madera casi cayéndose a pedazos de la humedad, con unos ventanales llenos de
suciedad pero con la suficiente claridad para ver de afuera para adentro y de
adentro para afuera.
En la escena Doña Rosa, la dueña de la panadería estaba muerta de los
nervios y prendida en llanto, relatando a la policía lo que había visto, una
anciana de más o menos 80 años meciéndose en una silla, estaba al otro lado de
los portones de acero con dos perros negros de raza criolla pero más grandes
que un Pastor Alemán y con los ojos rojos como la sangre, luego de que todos
los que nos encontrábamos allí escucháramos esa descripción, nos iríamos
desconcertados, asustados, con ganas de correr pero al mismo tiempo de segur
escuchando lo que Doña Rosa estaba hablando con la policía, que de hecho, en
vez de ser una confesión secreta y confidencial, más bien era una vocería, ya
que ella hablaba muy fuerte, para que todos acucháramos y no pasaríamos nunca más
por allí. Ella siguió contando, que se detuvo frente a esta casa porque escucho
la voz de su hijo Armando, quien había fallecido en un accidente hacia seis
meses atrás, cuando volteo a la casa le pareció ver la sombra de su difunto
primogénito, pero cuando agudizo la vista vio a la anciana través de la ventana
levantarse de la mecedora acompañada de sus temibles perros hacía el otro lado de la habitación para
alcanzar una especie de olla gigante y de allí sacar lo que parecía ser la
cabeza de una persona, Doña Rosa decía que en ese momento ahogo un grito porque
cuando se disponía a correr la anciana volteo a verla con una mirada burlona y
luego escucho que su hijo Armando gritaba y le decía: “La bruja me maldijo y me
mato mamá”, fue en ese momento en el que Doña Rosa salió despavorida para pasar
la avenida y correr a sus casa para llamar a la policía.
Cuando el relato termino, muchos de los vecinos se acercaron a decir que
también habían experimentado acontecimientos similares al pasar por ese lugar y
que definitivamente alguien vivía allí, cuando la policía dio por finalizadas
las declaraciones se dispusieron a entrar para verificar los hechos, tumbaron
la puerta e hicieron una inspección a la vivienda, pero luego de unos 20
minutos salieron a decirnos que esa casa llevaba alrededor de 15 años
deshabitada, por lo que todos los vecinos no tuvieron más remedio que irse a
sus casas con un mal sabor de boca y enojados por haber sido llamados locos y
desocupados por las autoridades. Teresa, Luis, Jairo y yo Miguel nos fuimos
cuando todo paso a nuestra casa pero no sin antes darle una última mirada a la
casa de la bruja, y en ese preciso instante nos topamos con la mirada
aterradora de la anciana meciéndose en su silla con sus canes llenos de rabia
botando espuma por la boca y con una sonrisa burlona, en ese instante corrimos
y corrimos hasta llegar a nuestra casa a contarle todo a nuestra madre, quien
nos dijo: “Mijitos, encomiéndense a nuestro señor y a la virgencita cada vez
que pasen por ahí y verán que nada me les puede hacer nada porque ellos los
protegen todo el tiempo” Nuestra madre era muy devota, pero a pesar de su
recomendación no podíamos con la curiosidad de saber si realmente alguien vivía
allí o con el miedo de que nos podía pasar algo, ya que todos los días debíamos
pasar por ahí para irnos al colegio y para devolvernos de allá a la casa.
Al día siguiente tuvimos que salir más tarde del colegio ya que nos
estaban haciendo exámenes finales para podernos graduar y como estudiábamos en
la tarde, ese día no salimos a las 4 pm como de costumbre sino a las 7 pm. Ya
estaba muy oscuro a pesar de que no era tan tarde, y en menos de nada ya
estábamos pasando por el frente de la casa de la bruja, empezamos a burlarnos
de la situación, Jairo y Luis empezaron a echar piedras a los ventanales de la
casa mientras Teresa muerta del miedo nos decía que nos fuéramos ya para la
casa, yo solo me reía de lo que hacían mis dos hermanos, cuando de repente los
portones de acero se abrieron de la nada dejando ver a los perros con ojos rojos y espuma en la
boca preparados para mordernos sin compasión. Teresa empezó a llorar
desconsolada y nosotros a gritar ayuda, pero todo estaba tan solo que nadie
escuchaba, de repente aparece la anciana en su mecedora con ojos vacíos y asesinos
diciéndonos: “Las brujas si existimos, así que váyanse o los hecho a la olla y
los quemó vivos”, luego de esa advertencia se cerraron los portones. Yo estaba
en un estado de shock, fui despertado por Luis que me grataba que corriéramos a
avisarle a nuestros papás y a la policía. Íbamos llegando a la casa cuando un
vecino se nos acerca a decirnos que si podía acompañarnos para poder hablar
sobre lo ocurrido, una vez en la casa nuestra madre nos puso a rezar el rosario
para calmarnos y posteriormente llamaron a las autoridades para contar lo
ocurrido. Nuestro vecino declaro que presencio lo ocurrido y que también había
percibido olores peculiares cuando pasaba por allí y que una mañana vio el
cadáver de un gato pequeño, dicho esto la policía dijo que hablaría con el
alcalde de la localidad para un inspección más a profundidad y poder gestionar
la demolición de sitio porque se podría tratar de bandas criminales o de una
secta. Pasaron los meses pero la casa no había sido demolida o allanada, por lo
cual cada persona que pasaba por allí lo hacía corriendo se armaban grupos
grandes para poder cruzar con tranquilidad.
En 1990, luego de que la policía encontrara evidencia de rituales y de
cadáveres de animales, dieron la orden de demoler la casa, limpiar el lugar y
hacer un edificio para el bien público ósea para ofrecer un tipo de servicio a
la comunidad. No obstante los vecinos siguen diciendo que cuando pasan por allí
sienten que alguien los observa o sienten la energía demasiado pesada.
Por mi parte siento que todo fue parte de habladurías y leyendas urbanas,
y lo ocurrido ese día y los demás acontecimientos fue alguien o un grupo de desocupados que nos
quería asustar para sentir satisfacción y no había sido una bruja como todos
dicen, porque esas no existen.
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